Sunday, 20 November 2011

Thursday, 3 November 2011

Cronos

El temor esta en la carne, latente
sus exigencias parten la esperanza,
en sus manos se desliza la codicia
por gobernar lo que no le pertenece
acepta el sacrificio homicida
renunciando a la bonanza.

Presto su niño será oculto
y puesto en destierro, sin saberlo.
Los espantos cómplices protegen la huida
y tan sólo se oye un trueno.

Hoy el desquicio se enciende
en sus ojos mustios
llenos de ridiculez y fatalidad
entre sus huesos lánguidos
sus músculos estriados.

Usted sólo gime con lentitud,
su boca expulsa ruidos mezquinos
pero voraces al mismo tiempo,
continua irrisorio y mínimo
furia y presa de si mismo.

La angustia del mañana
se apodera de su crédito
que con sus uñas
aruña al recién nacido
se lo carcome
y con su propio llanto acecina
la ternura de sus muslos.

Todo sea fructífero
con tal que bajo su poderío partase el firmamento
y la sangre que no llegase a coagular en su estomago
bañara la tierra.

Venganza vendrá
y de nada servirá,
según la profecía
un rayo cruzará
su pecho en agonía.

Las desgracias ocultan
una comedía ajena,
que a carcajadas embiste
la amargura propia.
El acto continua
elevando la desdicha
perpetuando la condena,
nada ha sido accidental.

Maldito sea el destino
que enfrenta padre e hijo.

El día vendrá pronto
y el parricida concluirá la tragedia,
mientras tanto el filicida espera
masticando su muerte.

Francisco de Goya 1823