Me acuerdo que la primera vez que escuché ‘One Hundred Years’, fue como sentir un puñal que se clavaba y retorcía dentro de mi estomago una y otra vez. Era la sensación de miedo y vacio que solía experimentar en las altas caídas pesadillescas de mis sueños antes de despertar, perpetuada en esos 6 minutos y 40 segundos. La sensación era horrible, y aunque después escucharía y me acostumbraría a ‘hoyos negros’ musicales como The Drift por Scott Walker, todavía siento una especie de incomodidad y nausea al escuchar esta canción después de tantos años. Las guitarras se derriten y ensortijan de manera enferma e inhumana, se vomitan una encima de otra, destiemplan los oídos, crean una estática atonal e infernal sobre la cual un Robert Smith -a punto de estallar en una crisis nerviosa- vocifera letras, disociativas que van desde: ‘something small falls out fo your mouth and we laugh’, ‘creeping up the stairs in the dark, waiting for the death blow’, ‘sharing the world with slaughtered pigs’, ‘caressing and old man, painting a lifeless face’ y ‘over and over we die one after the other’. Son una colección de imágenes pegadas en forma de collage, que se niegan a convertirse en una lirica formal: representan el odio y la renuncia cínica de Smith al mundo en que vivimos, la presentación de el ruido y bilis de la rutinaria sociedad bombardeada por la muerte en los noticieros, la desesperanza cortante en los filos de los periódicos, “el no futuro” de la era Thatcher deformado hasta convertirse en una quimera de mil cabezas.El mundo ha generado un desgaste en Smith, a tal punto de que toda esperanza se ha vuelto en cansancio, en degeneración, en muerte prematura. “It feels like a hundred years, a hundred years, a hundred years…”, se recita a sí mismo para acordarse de que todavía sigue vivo (quien sabe por cuánto tiempo), mientras que el drum machine brutal, retumbante, empantanado da sus últimos climáticos golpes. No es ya un misterio que las sesiones de grabación de ‘Pornography’ fueron realizadas bajo unas grandes cantidades de LSD…

‘A Short Term Effect’, es una canción que torna a lo psicodélico en pesadilla, en tortura, en aquel 1969 que finalizó todo un sueño ingenuo de una generación (o también como fue escrito en un excelente artículo de K-Punk sobre este disco y la trilogía de The Cure, la correspondencia aural de ‘Apocalypse Now’). La canción está bañada en una neblina de incienso y flores invertida, de flores negras, capas de guitarras ruidosas que se disuelven en alucinaciones oscuras (auralmente anticipando a bandas como Slowdive o My Bloody Valentine por una década), de un medio oriente canibalesco, la sangre que se derrama en escalones de templos en Tailandia. ¿De qué sirve ya el ingenuo uso de las drogas? Y los tambores retumban de la manera más seca, repetitiva y grotesca que jamás se le haya ocurrido a Tolhurst, mezclándose con la rudeza de los bajos de Gallup y las vocales enrarecidas y licuadas de Robert Smith que se funden con la atmosfera siniestramente incandescente de la canción, como una fiebre de más de 40 grados, como un mal viaje.
Escuchar: A Short Term Effect
La agresión hierve en la superficie de ‘The Hanging Garden’, con tambores mucho más brutales y repetitivos que en las canciones pasadas, la banda regalándonos un poco de melodía esta vez, una melodía deforme, manoseada por las sudorosas cuerdas de un Rickenbacker. La sexualidad humana es analizada con asco, con repulsión, un primitivismo cruel, comparado con animales que ‘gritan al calor de la noche’, es un acto tabú realizado en la oscuridad con rabia y confusión. Los florecimientos psicodélicos no permiten que la canción caiga en una completa oscuridad mientras que Smith casi llorando, como si gritara “¡no más!”, dice: “cover my face as the animals DIE!”

Las estrellas se convierten en polvo y son sopladas encima de las primeras notas de la agridulce ‘Siamese Twins’. La banda frena por un momento, manteniendo el pánico y la angustia constantes, como una marcha funérea, un ballet mortal, horrible y bello al mismo tiempo, mientras que Smith se da el tiempo para lamentarse sobre bestias que se revuelcan de manera vacía, de manera torturada, de una manera tan espantosa que es insoportable. Todo por “amor”. “Dancing in my pocket/Worms eat my skin/She glows and grows with arms outstretched/Her legs around me/In the morning I cried…I walked away and grew old/We never talk/I never smile…” Es una misoginia que termina en nada y que no significa nada, un tormento sin fin.
Escuchar: Siamese Twins (En Vivo, 1982)
A un ritmo militarista y pulsante avanza ‘The Figurehead’, el momento en donde Smith decide afrontarse, desprestigiarse, acabarse. La psiquis lo ha acorralado a un punto sin fin. Es el retrato de un ser nadando en su oscuridad, tristeza y rabia (sus pensamientos en altavoz). Ya no puede dormir más, la intranquilidad ha tomado su vida. “I can lose myself in Chinese art and American girls/all the time/Lose me in the dark’. Se siente sucio, acomplejado, se ha engañado a sí mismo, ¿adónde ir ahora? “Too many secrets/too many lies/Writhing with hatred/Too many secrets/Please make it good tonight…I will never be clean again”. La decadencia y la caida.
Escuchar: The Figurehead
Una introducción casi inaudible, reminiscente a algo que haría Nico en "the Marble Index", da paso a la apocalíptica ‘A Strange Day’, la guitarra sonando como tubos de lava ardiente a punto de estallar y los tambores golpeados al estilo de una Moe Tucker nefasta. Smith, ya tan resignado a su propia realidad ha decidido a adelantarse al final de este libro. El narra todo lo que pasa por mente, en cámara lenta, durante este momento: “The sun is humming/My head turns to dust…and the sand and the sea grows/I close my eyes/And slowly through the drowning waves/Going away on a strange day…and I laugh as I drift in the wind…cherish the faces as they wait for the end…my head falls back and the walls crash down/And the sky and the impossible explode/Held for one moment I remember a song/An impression of sound/And then everything is gone, forever”. Esta canción nunca falla en darme escalofríos, y a pesar del pesimista y lúgubre mensaje de esta, tiene un elemento poético.

Escuchar: A Strange Day
Las sonrisas son arrancadas de la cara y lo que sigue a continuación es el descenso al Maelström, con ‘Cold’ y ‘Pornography’. En ‘Cold’, The Cure rinde rítmicamente un tributo a Neu! (sea intencional o no), mientras la atmosfera se vuelve tan pesada que podría ser más bien la inundada catacumba de una iglesia en donde todos los cadáveres se pudren por la humedad, los órganos profundos y gruesos rechinan como maquinas del mal en todas las paredes, en la plena oscuridad de la noche o madrugada. Una grabación alterada de lo que parecen ser botellas de vidrio siendo golpeadas repetidamente aparece cada vez que Smith canta. Es tremendamente oscura. Y la letra tampoco es muy clara, ¿se refiere a una obsesión que él tiene por alguien? O, ¿acaso es una elegía a su muerta amada?, o ¿ya está muerto y le dedica esta canción desde su tumba? Este segundo intento de canción, ‘ritual’ (la primera siendo ‘The Funeral Party’), podría ganarle a ‘Decades’ en morbosidad y terror (aunque no en pesadez y desgaste emocional).
Un collage de audio al revés de un documental de la BBC que se realizó sobre la pornografía (¿no podría ser más apto?) da inicio a ‘Pornography’, un teclado absolutamente malvado toca a la lejanía, mientras se aproxima el ritmo de Tolhurst, constante como el galopar de los cuatro jinetes del apocalipsis y la guitarra moto-sierra de Smith, generando ruidos incómodos que atacan al oyente. La estática del collage se hace más fuerte, se mimetiza con la música, que suena tan apagada como la grabación que sale de un televisor dañado. Smith con mucho veneno en su sangre, anuncia que la violencia que lo ha acechado en “los libros, en las películas, en la vida y en el cielo” lo ha poseído finalmente, mientras la reina muere en su cama sudorosa y la misteriosa fotografía de un viejo es encontrada en las cenizas de un incendio. “Pero ya es demasiado tarde”.
Ya no se aguanta un día más. “One more day like today/And I’ll kill you/A desire for flesh/And real blood/I’ll watch you drown in the shower/Pushing my life through your open eyes”. Y ha perdido la cordura. “I must fight this sickness, find a cure!”. El ruido blanco se agudiza…
Escrito por Federico Cienfuegos





