Saturday, 28 May 2011

Trilogias: The Cure - Pornography

Me acuerdo que la primera vez que escuché ‘One Hundred Years’, fue como sentir un puñal que se clavaba y retorcía dentro de mi estomago una y otra vez. Era la sensación de miedo y vacio que solía experimentar en las altas caídas pesadillescas de mis sueños antes de despertar, perpetuada en esos 6 minutos y 40 segundos. La sensación era horrible, y aunque después escucharía y me acostumbraría a ‘hoyos negros’ musicales como The Drift por Scott Walker, todavía siento una especie de incomodidad y nausea al escuchar esta canción después de tantos años. Las guitarras se derriten y ensortijan de manera enferma e inhumana, se vomitan una encima de otra, destiemplan los oídos, crean una estática atonal e infernal sobre la cual un Robert Smith -a punto de estallar en una crisis nerviosa- vocifera letras, disociativas que van desde: ‘something small falls out fo your mouth and we laugh’, ‘creeping up the stairs in the dark, waiting for the death blow’, ‘sharing the world with slaughtered pigs’, ‘caressing and old man, painting a lifeless face’ y ‘over and over we die one after the other’. Son una colección de imágenes pegadas en forma de collage, que se niegan a convertirse en una lirica formal: representan el odio y la renuncia cínica de Smith al mundo en que vivimos, la presentación de el ruido y bilis de la rutinaria sociedad bombardeada por la muerte en los noticieros, la desesperanza cortante en los filos de los periódicos, “el no futuro” de la era Thatcher deformado hasta convertirse en una quimera de mil cabezas.

El mundo ha generado un desgaste en Smith, a tal punto de que toda esperanza se ha vuelto en cansancio, en degeneración, en muerte prematura. “It feels like a hundred years, a hundred years, a hundred years…”, se recita a sí mismo para acordarse de que todavía sigue vivo (quien sabe por cuánto tiempo), mientras que el drum machine brutal, retumbante, empantanado da sus últimos climáticos golpes. No es ya un misterio que las sesiones de grabación de ‘Pornography’ fueron realizadas bajo unas grandes cantidades de LSD…


‘A Short Term Effect’, es una canción que torna a lo psicodélico en pesadilla, en tortura, en aquel 1969 que finalizó todo un sueño ingenuo de una generación (o también como fue escrito en un excelente artículo de K-Punk sobre este disco y la trilogía de The Cure, la correspondencia aural de ‘Apocalypse Now’). La canción está bañada en una neblina de incienso y flores invertida, de flores negras, capas de guitarras ruidosas que se disuelven en alucinaciones oscuras (auralmente anticipando a bandas como Slowdive o My Bloody Valentine por una década), de un medio oriente canibalesco, la sangre que se derrama en escalones de templos en Tailandia. ¿De qué sirve ya el ingenuo uso de las drogas? Y los tambores retumban de la manera más seca, repetitiva y grotesca que jamás se le haya ocurrido a Tolhurst, mezclándose con la rudeza de los bajos de Gallup y las vocales enrarecidas y licuadas de Robert Smith que se funden con la atmosfera siniestramente incandescente de la canción, como una fiebre de más de 40 grados, como un mal viaje.

Escuchar: A Short Term Effect

La agresión hierve en la superficie de ‘The Hanging Garden’, con tambores mucho más brutales y repetitivos que en las canciones pasadas, la banda regalándonos un poco de melodía esta vez, una melodía deforme, manoseada por las sudorosas cuerdas de un Rickenbacker. La sexualidad humana es analizada con asco, con repulsión, un primitivismo cruel, comparado con animales que ‘gritan al calor de la noche’, es un acto tabú realizado en la oscuridad con rabia y confusión. Los florecimientos psicodélicos no permiten que la canción caiga en una completa oscuridad mientras que Smith casi llorando, como si gritara “¡no más!”, dice: “cover my face as the animals DIE!”


Las estrellas se convierten en polvo y son sopladas encima de las primeras notas de la agridulce ‘Siamese Twins’. La banda frena por un momento, manteniendo el pánico y la angustia constantes, como una marcha funérea, un ballet mortal, horrible y bello al mismo tiempo, mientras que Smith se da el tiempo para lamentarse sobre bestias que se revuelcan de manera vacía, de manera torturada, de una manera tan espantosa que es insoportable. Todo por “amor”. “Dancing in my pocket/Worms eat my skin/She glows and grows with arms outstretched/Her legs around me/In the morning I cried…I walked away and grew old/We never talk/I never smile…” Es una misoginia que termina en nada y que no significa nada, un tormento sin fin.

Escuchar: Siamese Twins (En Vivo, 1982)

A un ritmo militarista y pulsante avanza ‘The Figurehead’, el momento en donde Smith decide afrontarse, desprestigiarse, acabarse. La psiquis lo ha acorralado a un punto sin fin. Es el retrato de un ser nadando en su oscuridad, tristeza y rabia (sus pensamientos en altavoz). Ya no puede dormir más, la intranquilidad ha tomado su vida. “I can lose myself in Chinese art and American girls/all the time/Lose me in the dark’. Se siente sucio, acomplejado, se ha engañado a sí mismo, ¿adónde ir ahora? “Too many secrets/too many lies/Writhing with hatred/Too many secrets/Please make it good tonight…I will never be clean again”. La decadencia y la caida.

Escuchar: The Figurehead

Una introducción casi inaudible, reminiscente a algo que haría Nico en "the Marble Index", da paso a la apocalíptica ‘A Strange Day’, la guitarra sonando como tubos de lava ardiente a punto de estallar y los tambores golpeados al estilo de una Moe Tucker nefasta. Smith, ya tan resignado a su propia realidad ha decidido a adelantarse al final de este libro. El narra todo lo que pasa por mente, en cámara lenta, durante este momento: “The sun is humming/My head turns to dust…and the sand and the sea grows/I close my eyes/And slowly through the drowning waves/Going away on a strange day…and I laugh as I drift in the wind…cherish the faces as they wait for the end…my head falls back and the walls crash down/And the sky and the impossible explode/Held for one moment I remember a song/An impression of sound/And then everything is gone, forever”. Esta canción nunca falla en darme escalofríos, y a pesar del pesimista y lúgubre mensaje de esta, tiene un elemento poético.


Escuchar: A Strange Day

Las sonrisas son arrancadas de la cara y lo que sigue a continuación es el descenso al Maelström, con ‘Cold’ y ‘Pornography’. En ‘Cold’, The Cure rinde rítmicamente un tributo a Neu! (sea intencional o no), mientras la atmosfera se vuelve tan pesada que podría ser más bien la inundada catacumba de una iglesia en donde todos los cadáveres se pudren por la humedad, los órganos profundos y gruesos rechinan como maquinas del mal en todas las paredes, en la plena oscuridad de la noche o madrugada. Una grabación alterada de lo que parecen ser botellas de vidrio siendo golpeadas repetidamente aparece cada vez que Smith canta. Es tremendamente oscura. Y la letra tampoco es muy clara, ¿se refiere a una obsesión que él tiene por alguien? O, ¿acaso es una elegía a su muerta amada?, o ¿ya está muerto y le dedica esta canción desde su tumba? Este segundo intento de canción, ‘ritual’ (la primera siendo ‘The Funeral Party’), podría ganarle a ‘Decades’ en morbosidad y terror (aunque no en pesadez y desgaste emocional).

Un collage de audio al revés de un documental de la BBC que se realizó sobre la pornografía (¿no podría ser más apto?) da inicio a ‘Pornography’, un teclado absolutamente malvado toca a la lejanía, mientras se aproxima el ritmo de Tolhurst, constante como el galopar de los cuatro jinetes del apocalipsis y la guitarra moto-sierra de Smith, generando ruidos incómodos que atacan al oyente. La estática del collage se hace más fuerte, se mimetiza con la música, que suena tan apagada como la grabación que sale de un televisor dañado. Smith con mucho veneno en su sangre, anuncia que la violencia que lo ha acechado en “los libros, en las películas, en la vida y en el cielo” lo ha poseído finalmente, mientras la reina muere en su cama sudorosa y la misteriosa fotografía de un viejo es encontrada en las cenizas de un incendio. “Pero ya es demasiado tarde”.

Ya no se aguanta un día más. “One more day like today/And I’ll kill you/A desire for flesh/And real blood/I’ll watch you drown in the shower/Pushing my life through your open eyes”. Y ha perdido la cordura. “I must fight this sickness, find a cure!”. El ruido blanco se agudiza…

Escrito por Federico Cienfuegos

Friday, 27 May 2011

Trilogias: The Cure - Faith



“…as one by one, the people slip away/into the night”. La duda existencial es doblegada y nos encontramos dentro de una caverna purgatoria de la cual no hay salida, una iglesia que se colapsa bajo sus viles y falsas creencias, somos huérfanos, todos se han ido. Nos observamos en un espejo, reflexionamos…una sociedad automática en donde todos se mantienen acondicionados bajo juegos infantiles disfrazados de adultez, un lugar sofocante en donde la fe se nos consume, en donde no se nos permite encontrarnos más a nosotros mismos. “Todo es cuestión de fe”, es lo que se suele decir, y The Cure en un momento de su existencia decidió a poner a prueba el concepto de la fe personal y todo lo que iba alrededor de ella. Como a nosotros también.

Y así es como abren en ‘The Holy Hour’, con cuestionamientos desesperados que no son solventados ni aligerados a medida que va corriendo el disco. La música es pesada pero no rápida y brutal, sino turbia, opresiva. Hay veces en donde la luz sale a lucir un poco, como en ‘Primary’, pero esa luz es opacada inmediatamente por el gris de las letras, que parecerían como una canción de amor a primera vista pero en un análisis más cercano, se trata de conformarse dentro de la sociedad a través del casamiento, y de cómo entre más viejos nos hacemos, menos demostramos quiénes somos (además creemos que sabemos más). La parte más devastadora de la canción es cuando el fin de nuestras vidas es comparado con la inocencia de nuestra niñez:

“So they close together,
Dressed in red and yellow,
Innocent forever,
Sleeping children in their blue soft rooms,
Still dream.

The further we go
And older we grow,
The more we know, the less we show”


La música es glaseada con capas de niebla y humo en ‘Other Voices’, mi canción favorita del disco que después de muchas repeticiones, parecería como si fuera una pegajosa balada futurista, pero no es así. En esta canción nuestro protagonista es terriblemente acosado por la duda, una duda que tiene un carácter cuasi-romántico (en el sentido literario). Espectros y aromas de su (aparentemente) muy lejana amada son evocados a través del recuerdo, en un cuarto vacio, mientras voces en su cabeza retumban a manera de poltergeists que lo persiguen y le dicen: “siempre estás equivocado”. A la vez, el protagonista podría estar en un asilo mental, en donde constantemente se imagina y escucha cosas que parecen ser la realidad pero no lo son, “estás equivocado, estas encerrado en este lugar y no hay salida”, podría ser otro significado de tantos.




Escuchar: Other Voices

‘All Cats Are Grey’, es de las canciones más bellas del disco. Lol Tolhurst produce un placentero y atmosférico patrón de tambores tribales, mientras se agregan capas y capas de atmosfera minimalista. La voz de Smith en medio de esta atmosfera se vuelve vaga y distante, a pesar de que la letra de la canción podría ser la más criptica que he escuchado de la banda:

"I never thought that I would find myself
In bed amongst the stones
The columns are all men
Begging to crush me
No shapes sail on the dark deep lakes
And no flags wave me home
In the caves
All cats are grey
In the caves
The textures coat my skin
In the death cell
A single note
Rings on and on and on"


Un piano tocando una figura negra casi inaudible al final de esta pieza anuncia la parte más gris del disco, comenzando con ‘The Funeral Party’, en donde la velocidad es radicalmente reducida hasta crear una especie de marcha fúnebre, comparable quizás con ‘Decades’ de Joy Division. Los teclados parecen casi órganos, los instrumentos se mezclan para crear una bruma espesa e impenetrable de donde sale la voz doliente, casi llorosa de Smith. Y la procesión vestida de blanco camina lentamente hacia un abismo sin fondo mientras los sacerdotes con miles de recipientes de incienso tapan la luz de la catedral hasta que ya no se puede respirar más.

Escuchar: The Funeral Party (En Vivo, 1981)

A continuación, The Cure hacen un retorno a la agresión punk de sus primeros días pero de una manera perturbadora en ‘Doubt’, en donde Smith escupe su veneno a una mujer, la cual el viciosamente mata una y otra vez. El afirma que la escena se repetirá cada noche: “You know I’ll murder you again tonight/Kill, kill, kill”, quien sabe si dentro de su rota psiquis…o si es un deseo pesadillesco que lo atormenta hasta que tenga que cometer el acto final. Es una canción de odio puro, en donde la fe que el protagonista tenía del amor es convertida en algo macabro, en otra duda más.

La desesperación llega a un clímax, en el baile noir mecánico ‘Drowning Man’ (no confundir con la canción de U2). Las vocales son infrahumanas, retumban incesantemente creando ecos infinitos que se van uniendo y deshaciendo, uniendo y deshaciendo continuamente, mientras que la banda se deshilacha poco a poco en la mínima lentitud, en la locura. Las letras parecen anunciar el suicidio de una niña llamada Fuschia, pero al parecer estas están basadas en una novela neo-gótica (en el sentido literario) llamada ‘Gormenghast’, la cual desconozco (¿es posible que de ahí salga una de las tantas categorizaciones de esta música como gótica?).

La taciturna y reflexiva ‘Faith’ cierra el telón. La música de esta pieza deja un sabor amargo y metálico en la boca, Gallup baila suavemente con su bajo y entrega notas espectrales, una sobre otra, mientras que Lol repite patrones robóticamente dolorosos y Smith asegura que no queda nada más que la fe de manera resignada y triste, creando imágenes inquietantes a través de las palabras:

“Rape me like a child
Christened in blood
Painted like an unknown saint
there’s nothing left but hope
your voice is dead
and old
and always empty…”


Es como si quedará una resaca espiritual, en donde no se ha resuelto absolutamente nada. Smith asegura que: nadie abrirá los ojos, ni llevará sus manos al cielo, todos se justifican palabras vacías mientras que la “fiesta” se pone cada vez “mejor” y “mejor”. Solo queda un gran agujero negro en donde no hay, en donde no existe. Fe.

Escrito por Federico Cienfuegos

Siguiente Entrega: "Pornography"

Trilogias: The Cure - Seventeen Seconds


Lo “importante” es que he decidido escribir sobre la famosa trilogía de The Cure, en vez de escribir sobre alguna aburridísima, burguesa copia lo-fi a la colombiana de Dirty Proyectors con influencias de la movida española. Quiero aportar mi granito de sal a la experiencia Curista, ya que se suele hablar mucho pero escribir poco sobre el tema y porque a pesar de que antes The Cure no me entusiasmaban mucho, últimamente me he visto escuchándolos cada vez más (me fascinaba Faith y finalmente me engomado con Pornography en estos últimos días) y apreciando un disco de ellos que nunca había escuchado con mucha atención: Seventeen Seconds.

Robert Smith & Co. Habían empezado The Cure con un sonido pegajoso, casi alambroso pop-punk new güey en “Three Imaginary Boys”, que aunque divertido no era muy de destacar (y la trillada ‘Boys Don’t Cry’ en mi opinión no ha envejecido muy bien, o la han quemado demasiado). Denles un tiempo: un tour con Joy Division, una amistad creciente con Siouxise and the Banshees (que posiblemente les llevaría a descubrir el truculento rock psico-progresivo alemán de tanta referencia en esos círculos), Robert Smith redescubriendo el folk depresivo de los 70’s (supuestamente) y el cambio de bajista. Déjenlos fermentar y sirva con queso, caviar y fiore-

The Cure abandona poco a poco los rastros del punk en esta entrega. Cada vez menos se trata de la energía “visceral” de aquel movimiento (aunque bueno, tampoco fueron muy viscerales al decir verdad), o de canciones azucaradas disfrazadas de estrafalarias: se trata de la atmosfera y la creciente tensión de las letras escritas por Smith. De hecho me atrevo a decir que la música va a un segundo plano en este disco; es como si todo fuera un gran borrón, un bosque difuminado en las últimas horas de la madrugada (si, como la portada, si, como ‘A Forest’) o cualquier otra descripción pretenciosa que yo pueda dar. No es un disco oscuro (miren que no he usado la palabra ‘gótico’ en ningún lugar de este escrito excepto en este paréntesis), pero si frio, y tremendamente apático (si quieren escuchar el sonido de la apatía, acá esta). Es como si realmente estuvieran en una ausencia, como si la banda fuera conformada por juguetes autómatas y alguien más les estuviera dando cuerda.


Este aspecto creo que sería negativo para alguien más, pero no, eso es exactamente lo que me atrae a este disco. Lo hace enigmático y muy misterioso. Y además tiene algunos experimentos extraños que no se verían después, como ‘Three’, una pieza abstracta influenciada por la música industrial, sin casi ninguna estructura que la sostenga excepto una siniestra melodía en un piano (con ruidos perturbadores en el fondo y líneas de bajo fangosas), ‘The Final Sound’, otro amenazador instrumental de piano (que se supone que iba a ser más largo pero se les acabó la cinta y la plata) y ‘At Night’, una contemplación existencial de los cambios que se producen en la noche mientras los demás caen dormidos en cama (con una plantilla músical reminiscente a Wire en su periodo oscuro o Bauhaus).

El álbum también comienza con otra pieza en donde el instrumento central es el piano: ‘A Reflection’, que tiene algunos tonos árabes en su composición (a mi parecer) y hasta unos violines (¿?) rechinando de manera espeluznante en el fondo. Y por supuesto, están los favoritos de los fans: “Play For Today”, que es más una hipnótica canción de Imaginary Boys bañada en flanger, reverb y al ritmo de una máquina de vapor y “A Forest”, una canción melodramática, de esas que suelen chuparle la energía y felicidad a uno y que no podría tener mejor titulo. Entre las gemas o favoritas personales de este disco están ‘Secrets’, ‘In Your House’ y ‘M’. En ‘Secrets’, se escuchan más susurros melancólicos/fantasmales que vocales claras, y se percibe más claramente la influencia de los discos de folk que supuestamente escuchó Smith (¡LOS FLOREOS DE GUITARRA! Y si no lo percibís, tas’ sordo).



‘In Your House’ es una canción psicodélica tocada debajo del agua bajo los efectos de alguna droga anti-depresiva; carente de energia alguna, con una escalofriante letra de alguien visitando una casa desolada y oscura, "viviendo una segunda vida", "intentando nadar en ella" (algo criptica). Finalmente, ‘M’ es una canción emocionalmente devastadora, pero a la vez bastante pegajosa y simple (se repiten tres acordes principales). Es adornada con teclados que replican el sonido de olas pegando en contra de las rocas (a la Pere Ubu) y unas letras, aunque cursis, resultan memorables (inspiradas al parecer por un poeta maldito):

“Hello image, send me a line from your favourite song…You’ll fall in love with somebody else tonight, again”

Escuchar: M

Para cerrar el disco y para la canción ‘Seventeen Seconds’, ya todo se vuelve algo repetitivo: la fríaldad de los instrumentos, el drum machine seco, y la tematica de la noche aparece una vez más. Es un cierre bastante decente a mi opinión, y realmente pudo haber sido mejor representado por 'At Night' (la cual es más dramatica). La de 'Seventeen' pudo haber sido más bien, parte de un trio seguido de canciones atmosféricas con ‘Secrets’ e ‘In Your House’.

En conclusión: este trabajo es uno transitorio, en donde se ha comenzado con las vibras fantasmales y etéreas que caracterizarian sus trabajos posteriores, aunque no resulta tan pesado y macabro como 'Pornography' por así decirlo. Y a los chicos les falta algo de convicción (a mi parecer), intentaban ser fríos y removidos de una manera calculada pero tal vez no tan autentica, pero por otro lado es un disco con un sonido único e interesante. A la vez, se podría considerar como uno de los mejores del año 1980 y uno que podría ser valorado mucho más si la gente simplemente lo escuchara con la atención que se merece.

Escuchar: At Night (En Vivo, 1980)

Siguiente entrega: "Faith"

Escrito por Federico Cienfuegos

Nuevo Blog y Noticias

Bueno, decidí comenzar un nuevo blog ya que el anterior (http://ze-ghilom-blah.blogspot.com/) se tornó inactivo. Este nuevo blog será más diverso en tematica, claro habrá espacio (y bastante) para la música pero se escribirá de muchos más ambitos dentro del arte y blablablabla. Así que estén pendientes, varios de mis amigos estarán colaborando en este espacio y yo estaré escribiendo algo de música (en primer lugar) también muy pronto.

¡Saludos a todos y bienvenidos!