
“…as one by one, the people slip away/into the night”. La duda existencial es doblegada y nos encontramos dentro de una caverna purgatoria de la cual no hay salida, una iglesia que se colapsa bajo sus viles y falsas creencias, somos huérfanos, todos se han ido. Nos observamos en un espejo, reflexionamos…una sociedad automática en donde todos se mantienen acondicionados bajo juegos infantiles disfrazados de adultez, un lugar sofocante en donde la fe se nos consume, en donde no se nos permite encontrarnos más a nosotros mismos. “Todo es cuestión de fe”, es lo que se suele decir, y The Cure en un momento de su existencia decidió a poner a prueba el concepto de la fe personal y todo lo que iba alrededor de ella. Como a nosotros también.
Y así es como abren en ‘The Holy Hour’, con cuestionamientos desesperados que no son solventados ni aligerados a medida que va corriendo el disco. La música es pesada pero no rápida y brutal, sino turbia, opresiva. Hay veces en donde la luz sale a lucir un poco, como en ‘Primary’, pero esa luz es opacada inmediatamente por el gris de las letras, que parecerían como una canción de amor a primera vista pero en un análisis más cercano, se trata de conformarse dentro de la sociedad a través del casamiento, y de cómo entre más viejos nos hacemos, menos demostramos quiénes somos (además creemos que sabemos más). La parte más devastadora de la canción es cuando el fin de nuestras vidas es comparado con la inocencia de nuestra niñez:
“So they close together,
Dressed in red and yellow,
Innocent forever,
Sleeping children in their blue soft rooms,
Still dream.
The further we go
And older we grow,
The more we know, the less we show”
La música es glaseada con capas de niebla y humo en ‘Other Voices’, mi canción favorita del disco que después de muchas repeticiones, parecería como si fuera una pegajosa balada futurista, pero no es así. En esta canción nuestro protagonista es terriblemente acosado por la duda, una duda que tiene un carácter cuasi-romántico (en el sentido literario). Espectros y aromas de su (aparentemente) muy lejana amada son evocados a través del recuerdo, en un cuarto vacio, mientras voces en su cabeza retumban a manera de poltergeists que lo persiguen y le dicen: “siempre estás equivocado”. A la vez, el protagonista podría estar en un asilo mental, en donde constantemente se imagina y escucha cosas que parecen ser la realidad pero no lo son, “estás equivocado, estas encerrado en este lugar y no hay salida”, podría ser otro significado de tantos.
Y así es como abren en ‘The Holy Hour’, con cuestionamientos desesperados que no son solventados ni aligerados a medida que va corriendo el disco. La música es pesada pero no rápida y brutal, sino turbia, opresiva. Hay veces en donde la luz sale a lucir un poco, como en ‘Primary’, pero esa luz es opacada inmediatamente por el gris de las letras, que parecerían como una canción de amor a primera vista pero en un análisis más cercano, se trata de conformarse dentro de la sociedad a través del casamiento, y de cómo entre más viejos nos hacemos, menos demostramos quiénes somos (además creemos que sabemos más). La parte más devastadora de la canción es cuando el fin de nuestras vidas es comparado con la inocencia de nuestra niñez:
“So they close together,
Dressed in red and yellow,
Innocent forever,
Sleeping children in their blue soft rooms,
Still dream.
The further we go
And older we grow,
The more we know, the less we show”
La música es glaseada con capas de niebla y humo en ‘Other Voices’, mi canción favorita del disco que después de muchas repeticiones, parecería como si fuera una pegajosa balada futurista, pero no es así. En esta canción nuestro protagonista es terriblemente acosado por la duda, una duda que tiene un carácter cuasi-romántico (en el sentido literario). Espectros y aromas de su (aparentemente) muy lejana amada son evocados a través del recuerdo, en un cuarto vacio, mientras voces en su cabeza retumban a manera de poltergeists que lo persiguen y le dicen: “siempre estás equivocado”. A la vez, el protagonista podría estar en un asilo mental, en donde constantemente se imagina y escucha cosas que parecen ser la realidad pero no lo son, “estás equivocado, estas encerrado en este lugar y no hay salida”, podría ser otro significado de tantos.
Escuchar: Other Voices
‘All Cats Are Grey’, es de las canciones más bellas del disco. Lol Tolhurst produce un placentero y atmosférico patrón de tambores tribales, mientras se agregan capas y capas de atmosfera minimalista. La voz de Smith en medio de esta atmosfera se vuelve vaga y distante, a pesar de que la letra de la canción podría ser la más criptica que he escuchado de la banda:
"I never thought that I would find myself
In bed amongst the stones
The columns are all men
Begging to crush me
No shapes sail on the dark deep lakes
And no flags wave me home
In the caves
All cats are grey
In the caves
The textures coat my skin
In the death cell
A single note
Rings on and on and on"
Un piano tocando una figura negra casi inaudible al final de esta pieza anuncia la parte más gris del disco, comenzando con ‘The Funeral Party’, en donde la velocidad es radicalmente reducida hasta crear una especie de marcha fúnebre, comparable quizás con ‘Decades’ de Joy Division. Los teclados parecen casi órganos, los instrumentos se mezclan para crear una bruma espesa e impenetrable de donde sale la voz doliente, casi llorosa de Smith. Y la procesión vestida de blanco camina lentamente hacia un abismo sin fondo mientras los sacerdotes con miles de recipientes de incienso tapan la luz de la catedral hasta que ya no se puede respirar más.
Escuchar: The Funeral Party (En Vivo, 1981)
A continuación, The Cure hacen un retorno a la agresión punk de sus primeros días pero de una manera perturbadora en ‘Doubt’, en donde Smith escupe su veneno a una mujer, la cual el viciosamente mata una y otra vez. El afirma que la escena se repetirá cada noche: “You know I’ll murder you again tonight/Kill, kill, kill”, quien sabe si dentro de su rota psiquis…o si es un deseo pesadillesco que lo atormenta hasta que tenga que cometer el acto final. Es una canción de odio puro, en donde la fe que el protagonista tenía del amor es convertida en algo macabro, en otra duda más.
La desesperación llega a un clímax, en el baile noir mecánico ‘Drowning Man’ (no confundir con la canción de U2). Las vocales son infrahumanas, retumban incesantemente creando ecos infinitos que se van uniendo y deshaciendo, uniendo y deshaciendo continuamente, mientras que la banda se deshilacha poco a poco en la mínima lentitud, en la locura. Las letras parecen anunciar el suicidio de una niña llamada Fuschia, pero al parecer estas están basadas en una novela neo-gótica (en el sentido literario) llamada ‘Gormenghast’, la cual desconozco (¿es posible que de ahí salga una de las tantas categorizaciones de esta música como gótica?).
La taciturna y reflexiva ‘Faith’ cierra el telón. La música de esta pieza deja un sabor amargo y metálico en la boca, Gallup baila suavemente con su bajo y entrega notas espectrales, una sobre otra, mientras que Lol repite patrones robóticamente dolorosos y Smith asegura que no queda nada más que la fe de manera resignada y triste, creando imágenes inquietantes a través de las palabras:
“Rape me like a child
Christened in blood
Painted like an unknown saint
there’s nothing left but hope
your voice is dead
and old
and always empty…”
Es como si quedará una resaca espiritual, en donde no se ha resuelto absolutamente nada. Smith asegura que: nadie abrirá los ojos, ni llevará sus manos al cielo, todos se justifican palabras vacías mientras que la “fiesta” se pone cada vez “mejor” y “mejor”. Solo queda un gran agujero negro en donde no hay, en donde no existe. Fe.
Escrito por Federico Cienfuegos
Siguiente Entrega: "Pornography"
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