
Lo “importante” es que he decidido escribir sobre la famosa trilogía de The Cure, en vez de escribir sobre alguna aburridísima, burguesa copia lo-fi a la colombiana de Dirty Proyectors con influencias de la movida española. Quiero aportar mi granito de sal a la experiencia Curista, ya que se suele hablar mucho pero escribir poco sobre el tema y porque a pesar de que antes The Cure no me entusiasmaban mucho, últimamente me he visto escuchándolos cada vez más (me fascinaba Faith y finalmente me engomado con Pornography en estos últimos días) y apreciando un disco de ellos que nunca había escuchado con mucha atención: Seventeen Seconds.
Robert Smith & Co. Habían empezado The Cure con un sonido pegajoso, casi alambroso pop-punk new güey en “Three Imaginary Boys”, que aunque divertido no era muy de destacar (y la trillada ‘Boys Don’t Cry’ en mi opinión no ha envejecido muy bien, o la han quemado demasiado). Denles un tiempo: un tour con Joy Division, una amistad creciente con Siouxise and the Banshees (que posiblemente les llevaría a descubrir el truculento rock psico-progresivo alemán de tanta referencia en esos círculos), Robert Smith redescubriendo el folk depresivo de los 70’s (supuestamente) y el cambio de bajista. Déjenlos fermentar y sirva con queso, caviar y fiore-
The Cure abandona poco a poco los rastros del punk en esta entrega. Cada vez menos se trata de la energía “visceral” de aquel movimiento (aunque bueno, tampoco fueron muy viscerales al decir verdad), o de canciones azucaradas disfrazadas de estrafalarias: se trata de la atmosfera y la creciente tensión de las letras escritas por Smith. De hecho me atrevo a decir que la música va a un segundo plano en este disco; es como si todo fuera un gran borrón, un bosque difuminado en las últimas horas de la madrugada (si, como la portada, si, como ‘A Forest’) o cualquier otra descripción pretenciosa que yo pueda dar. No es un disco oscuro (miren que no he usado la palabra ‘gótico’ en ningún lugar de este escrito excepto en este paréntesis), pero si frio, y tremendamente apático (si quieren escuchar el sonido de la apatía, acá esta). Es como si realmente estuvieran en una ausencia, como si la banda fuera conformada por juguetes autómatas y alguien más les estuviera dando cuerda.

Este aspecto creo que sería negativo para alguien más, pero no, eso es exactamente lo que me atrae a este disco. Lo hace enigmático y muy misterioso. Y además tiene algunos experimentos extraños que no se verían después, como ‘Three’, una pieza abstracta influenciada por la música industrial, sin casi ninguna estructura que la sostenga excepto una siniestra melodía en un piano (con ruidos perturbadores en el fondo y líneas de bajo fangosas), ‘The Final Sound’, otro amenazador instrumental de piano (que se supone que iba a ser más largo pero se les acabó la cinta y la plata) y ‘At Night’, una contemplación existencial de los cambios que se producen en la noche mientras los demás caen dormidos en cama (con una plantilla músical reminiscente a Wire en su periodo oscuro o Bauhaus).
El álbum también comienza con otra pieza en donde el instrumento central es el piano: ‘A Reflection’, que tiene algunos tonos árabes en su composición (a mi parecer) y hasta unos violines (¿?) rechinando de manera espeluznante en el fondo. Y por supuesto, están los favoritos de los fans: “Play For Today”, que es más una hipnótica canción de Imaginary Boys bañada en flanger, reverb y al ritmo de una máquina de vapor y “A Forest”, una canción melodramática, de esas que suelen chuparle la energía y felicidad a uno y que no podría tener mejor titulo. Entre las gemas o favoritas personales de este disco están ‘Secrets’, ‘In Your House’ y ‘M’. En ‘Secrets’, se escuchan más susurros melancólicos/fantasmales que vocales claras, y se percibe más claramente la influencia de los discos de folk que supuestamente escuchó Smith (¡LOS FLOREOS DE GUITARRA! Y si no lo percibís, tas’ sordo).

‘In Your House’ es una canción psicodélica tocada debajo del agua bajo los efectos de alguna droga anti-depresiva; carente de energia alguna, con una escalofriante letra de alguien visitando una casa desolada y oscura, "viviendo una segunda vida", "intentando nadar en ella" (algo criptica). Finalmente, ‘M’ es una canción emocionalmente devastadora, pero a la vez bastante pegajosa y simple (se repiten tres acordes principales). Es adornada con teclados que replican el sonido de olas pegando en contra de las rocas (a la Pere Ubu) y unas letras, aunque cursis, resultan memorables (inspiradas al parecer por un poeta maldito):
“Hello image, send me a line from your favourite song…You’ll fall in love with somebody else tonight, again”
Escuchar: M
Para cerrar el disco y para la canción ‘Seventeen Seconds’, ya todo se vuelve algo repetitivo: la fríaldad de los instrumentos, el drum machine seco, y la tematica de la noche aparece una vez más. Es un cierre bastante decente a mi opinión, y realmente pudo haber sido mejor representado por 'At Night' (la cual es más dramatica). La de 'Seventeen' pudo haber sido más bien, parte de un trio seguido de canciones atmosféricas con ‘Secrets’ e ‘In Your House’.
En conclusión: este trabajo es uno transitorio, en donde se ha comenzado con las vibras fantasmales y etéreas que caracterizarian sus trabajos posteriores, aunque no resulta tan pesado y macabro como 'Pornography' por así decirlo. Y a los chicos les falta algo de convicción (a mi parecer), intentaban ser fríos y removidos de una manera calculada pero tal vez no tan autentica, pero por otro lado es un disco con un sonido único e interesante. A la vez, se podría considerar como uno de los mejores del año 1980 y uno que podría ser valorado mucho más si la gente simplemente lo escuchara con la atención que se merece.
Escuchar: At Night (En Vivo, 1980)
Siguiente entrega: "Faith"
Escrito por Federico Cienfuegos
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