Al perder la toalla,
me encontré sufragiado.
Las cajas negras envueltas de sangre,
las recibí ayer. Y el telefono negro con tu sangre,
lo recibiste ayer, cuando te golpeé y te golpeé y te golpeé tan duro que no sentía mi cara.
Pilatos se lavó las manos,
Con sal y agua.
Con sal y agua me las lavaré también.
Me echaré un chapuzón,
Por aquellos no presentes. Y por los fantasmas.
El olor a lavanda en la distancia,
Me confirma que es así,
El olor a hierro, a óxido,
Me confirma que viajaré en tren mañana.
Y que tomaré mi medicación para calmar mis entrañas.
Escupiré en una servilleta de tienda de barrio,
Y te la regalaré. Que mi bronquitis no sea una excusa para que sientas mi terrible hálito.
Y mi dulce venganza.
No me reconozcas,
Ellos no lo hacen.
¿Porqué deberías tú de hacerlo?
Esta es la venganza,
Esta es la vendetta,
Con sonrisas y risas en fiestas concurridas,
Vasos húmedos y descompletos,
Porque tu no te acuerdas,
Porque tu no te acordarás,
Porque a ti no te importa,
Ni te importará.
No es un futuro distante,
Es el ahora,
Es el metro,
Ahí nos encontraremos.
Y aunque al parecer el rojo no me atrae (es el azúl que me acatarata los ojos),
El señor 'rabio' no comprende,
Me quiero despedir,
Y ya.
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